domingo, 22 de septiembre de 2013

Resemantizando la vida cotidiana

El apropiacionismo es un movimiento artístico que utiliza elementos tomados para la creación de una nueva obra, sea pintura, escultura o incluso poesía. Estos elementos tomados pueden ser imágenes, formas o estilos de la historia del arte o de la cultura popular. Desde la década de 1980 el término también se refiere más específicamente al hecho de citar la obra de otro artista para crear una nueva obra. La nueva obra puede alterar o no la obra original. (http://es.wikipedia.org/wiki/Apropiacionismo).

Si bien la popularización de internet, de la cultura digital, ha permitido la generación de nuevas obras a partir de otras anteriores recomponiéndolas, resemantizándolas; no es una técnica o movimiento creativo surgido recientemente. Marcel Duchamp ya lo hizo cuando intervino una reproducción de La Gioconda, obra de Leonardo da Vinci y la tituló L.H.O.O.Q.  Iniciando una serie interminable de apropiaciones y remixados de la mencionada obra renacentista. 

Un caso interesante resulta el del artista mexicano Benjamín Domínguez, quien en 2012 presentó la muestra "El elogio de la mirada" en la Galería Juan Soriano de la Biblioteca de las Artes del CENART, en México DF, en la cual presentó veinte variaciones de la obra "El matrimponio Arnolfini" de Jan Van Eyck.

En las obras, Domínguez coloca al matrimonio en situaciones que podríamos decir cotidianas en la actualidad y en otras surgidas de la imaginación del artista mexicano. A lo largo del recorrido de las distintas obras el mexicano nos presenta un relato propio de una posible biografía del matrimonio, lo que pudo haber pasado antes o después de haber sidos retratados por Van Eyck, así como también lo que podría ocurrir con ellos en la actualidad, como epítome de la familia mexicana; y latinoamericana, por extensión; de hoy en día. 







lunes, 9 de septiembre de 2013

El autor intelectual

Recuerdo cuando hace algunos años en Argentina se instaló en la sociedad el tema de "el autor intelectual" como el casi único responsable por un suceso (en ese caso era un crimen). Quien realizaba el producto (en ese caso un asesinato) era calificado como "autor material" a quien le correspondía mucha menor responsabilidad en el suceso. Lo importante era identificar quién era el autor intelectual, es decir, quién ideó, pensó, diagramó y solicitó realizar un producto.

En los últimos años, especialmente desde el boom de la internet, muchos estudiantes del nivel superior me han presentado clonaciones de monografías realizadas por otras personas de las cuales, incluso, se desconocía completamente su nombre o procedencia. Muchas monografías presentadas estaban realizadas con un método de "copie y pegue" generando un collage textual extraído de varios sitios web. ¿Quién es el autor en este caso? ¿Mi aumno es el "autor material" y quién sabe quién (o quienes) es el "autor intelectual"? ¿A quién debo atribuirle el resultado de la evaluación?

Hay una idea generalizada de que todo contenido aparecido en la internet es un bien mostrenco del cual todos podemos hacer uso y abuso. Eva, una estudiante de la Maestría en Creación y Comunicación Digital, de Pontevedra (España) inicia en su blog un artículo sobre El concepto de autoría en la web diciendo que "el autor es el que crea". Frente a esta afirmación nos encontramos ante el dilema de la autoría de las traducciones, o las adaptaciones de novelas para cine o televisión, por ejemplo. Sin lugar a dudas, subyace el concepto que expresara en el siglo XVII William Warburton en una carta, según el cual el autor tiene propiedad sobre la idea. 

Eva nos informa que "En términos  generales, una creación está protegida desde el momento en que se realiza. Otro asunto es definir qué es una creación y qué no lo es." Con la irrupción de la web 2.0 (y 3.0) todos somos autores o potenciales autores y "es el usuario el que se convierte en el constructor de la información que recibe, y que en muchas ocasiones reelabora y vuelve a publicar".

Es indudable que si queremos conocer quién es "el autor intelectual" de los contenidos en la actualidad necesitaremos una poderosa brújula para no perdernos en el inmenso océano de información en el que estamos inmersos. Deberíamos convertirnos en genetistas para dar con el adn de cada producto. Es innegable que nuestra sociedad va camino a la "autoría colectiva". Algo que indirectamente siempre ha ocurrido en el mundo de las artes visuales, ya que, conciente o inconcientemente, el artista es portavoz de la sociedad en la que vive, y por tanto, al crear una nueva obra se transforma en autor material de lo que los autores intelectuales (colegas, ancestros, contemporáneos, vecinos, familiares, medios de comunicación) le han inculcado.


Bibliografía
Eva. (2009) El concepto de autoría en la web. http://evasc.wordpress.com/2009/02/06/el-concepto-de-autoria-en-la-web/ 

Scann. (2013) Qué es un autor: la (de)construcción histórica del concepto de autoría. http://www.articaonline.com/2013/09/que-es-un-autor-la-deconstruccion-historica-del-concepto-de-autoria-encirc13/

viernes, 14 de octubre de 2011

Un "atelier" de hace 100.000 años

Descubrieron un taller en el que Homo sapiens de la Edad de Piedra preparaban y almacenaban pintura ocre.


Leer artículo completo aquí.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Hamilton: adiós al padre del pop art

Hamilton, quien falleció a los 89 años, fue un artista de excepción, un visionario; una figura que catapultó hacia el resto del mundo a los swinging London de los 60, y un adelantado en su época.

Leer artículo completo aquí

viernes, 26 de agosto de 2011

La cámara digital despertó nuevas vocaciones por la fotografía

La popularidad de las cámaras fotográficas digitales y el hecho de que son cada vez más accesibles para el usuario novato han generado un notable incremento de la vocación por la fotografía.

Leer artículo completo aquí.

miércoles, 24 de agosto de 2011

De qué hablamos cuando hablamos de Cultura


Todo plan de gobierno en materia de cultura debe partir, justamente, del concepto de cultura a manejar, no sólo para dejar en claro de qué se está hablando y que todos los involucrados se entiendan entre sí, sino, fundamentalmente, porque este concepto surge de una postura filosófica subyacente que determina los objetivos y metas a alcanzar.

Una abrumadora mayoría de políticas culturales encaradas por los gobiernos argentinos a todo nivel (municipal, provincial, nacional), aún en la actualidad, parten de un concepto iluminista de cultura desarrollado a principios del siglo XIX. Este concepto asocia la cultura con la acumulación de saberes. Popularmente se sostiene que alguien es culto porque posee una cantidad determinada de conocimientos. Así, quien sabe mucho sobre pintura, literatura, o algún otro arte o campo científico es catalogado como culto.

El peligro de acordar con esta definición de cultura es suponer que existen sectores poblacionales más evolucionados o superiores que otros. El concepto iluminista de cultura supone que todos los pueblos y todos los hombres deberían llegar, tarde o temprano, a adquirir las pautas y valores culturales de la Europa decimonónica. Justamente esta idea justificó la colonización europea.

Este ideal de cultura viene asociado al concepto de civilización, palabra que deriva del latín civis, cuyo significado se vincula íntimamente con el concepto de ciudadano, en oposición al hombre “primitivo” o “salvaje”. Civilizar al “salvaje” fue el fundamento del humanismo colonial. La antropología marcó más tarde el carácter etnocéntrico de estas miradas, o mejor dicho el carácter eurocéntrico, postura que ha dominado hasta el presente a quienes pretenden traer la “civilización” a la “barbarie” argentina desde la función pública.

“La cultura debe ser considerada como el conjunto de los rasgos distintivos espirituales y materiales, intelectuales y afectivos que caracterizan a una sociedad o a un grupo social y que abarca, además de las artes y las letras, los modos de vida, las maneras de vivir juntos, los sistemas de valores, las tradiciones y las creencias” (Declaración Universal sobre la Diversidad Cultural, Unesco, 2001).

En este sentido el concepto de cultura incluye la totalidad de las realizaciones humanas y sus modos de concebirse. Por eso, incluimos en él los modos en que comemos, nos vestimos, las reglas de comportamiento social, la posesión de ciertas ideas políticas. Es decir, todo lo que hace a la vida de los hombres, incluidas también, por supuesto, las manifestaciones estéticas. De esta manera, podemos hablar de cultura tangible y cultura intangible.

La cultura tiene una gran capacidad de adaptabilidad: está siempre cambiando y dispuesta ha acometer nuevos cambios; por lo que la primera y principal función es adaptarse y conseguir la continuidad a través de los individuos nuevos.

A partir del modo en que los hombres van encontrando las diferentes formas de entenderse a sí mismos, es que se van estructurando las sociedades y van entrando en el campo de la cultura el lenguaje, el modo de organización económica, las relaciones sociales, las creencias, los valores, lo que está bien y lo que está mal, las leyes y los tipos de sanciones para quien las transgreda, etc. Por lo cual la Política, por ser una necesidad del ser humano para vivir en sociedad, es una expresión de la cultura. Por ende, todo gobierno que pretenda ser en beneficio del pueblo debe priorizar el área cultura para una mejor socialización de los individuos y para reafirmar la identidad que tenemos como pueblo.

La globalización entraña múltiples problemas en virtud de que la información está descompensada respecto de los individuos. “Sabemos más de lo que ocurre en los Estados Unidos que sobre lo que pasa en nuestro país. [...] Estamos más informados de los acontecimientos de las personas «importantes», pese a ser irrelevantes, que de los acontecimientos que afectan a millones de personas «no importantes»” (Josep-Vincent Márquez. No es natural. Para una sociología de la vida cotidiana. 1982). Trayendo esto al ámbito de Gualeguaychú, carecemos de una correcta difusión de la producción cultural local al tiempo que conocemos toda la producción de los “famosos” o “mediáticos” de Buenos Aires, u otras grandes ciudades.

Por lo tanto, lo que debe garantizar un gobierno local es rescatar, valorizar y sostener las manifestaciones de la sociedad poco difundidas o menospreciadas por un concepto decimonónico y eurocéntrico de cultura a fin de colocarlas en el mapa cultural y hacerlas visibles.

Raúl Albanece
Gualeguaychú
Candidato a Concejal
PS – CC ARI

Cinco tips para innovar como Disney

Walt Disney ha sido una de las personas más creativas que han existido, dentro y fuera del mundo del espectáculo. De acuerdo a algunos investigadores de su obra, eso podría haber sido el resultado de una particular forma de funcionamiento de su psiquis.

Leer artículo completo aquí-